Las start-ups suelen distinguirse por su desempeño de mercado y las características del negocio. Se identifica como startups a emprendimientos de reciente creación (en general inferior a cinco años) que nacen en base a ideas de negocio derivadas de la aplicación industrial de avances científicos y tecnológicos, y/o que proveen soluciones novedosas para problemas emergentes y/o crean nuevas demandas desarrollando nuevas formas de negocio (OCDE, 2016). El enfoque basado en el desempeño identifica como startups las nuevas empresas creadas con potencial de alto impacto y/o de elevado crecimiento y/o con determinados niveles de valoración de mercado, entre éstas se reconocen las denominadas “gacelas”, por otro lado, el Silicon Valley categoriza las start-ups según su valoración de mercado, encontrándose en este segmento los conocidos “unicornios”, “centauros” y “Little ponies” (OCDE, 2016).